En muchas culturas del mundo, las diosas diabólicas, los monstruos femeninos, las diablesas y las brujas son símbolos extremadamente poderosos.
Figuras mitológicas como Medusa o Taraka representan a mujeres que viven en los límites de la sociedad con historias que suelen ser de sufrimiento. Son viudas determinadas a reclamar venganza, mujeres que han muerto dando a luz o supervivientes de actos de violencia. La experiencia las transforma y empiezan a rebelarse contra las expectativas tradicionales del comportamiento femenino.
Su independencia es la fuente de su poder. Se asocian con la agresividad y el peligro, pero también con la libertad y el conocimiento. Son temidas, pero también buscadas para pedir protección y consejo.
