El mamut lanudo era, de hecho, de menor tamaño que las especies que le precedieron –el mamut meridional y el mamut de estepa– y menor también que el del siguiente linaje, el mamut colombino de Norteamérica. Aunque en la práctica un adulto no tenía enemigos naturales, a lo largo de su vida los mamuts tuvieron que lidiar con enfermedades dentales y óseas como la osteoartritis, la espondilitis anquilosante o fracturas diversas.
