CRESTAS,
¡MÁS CRESTAS!

A lo largo de su evolución, las diferentes especies de mamut se fueron adaptando a una dieta cada vez más rica en hierba según cambiaba su hábitat debido al enfriamiento. Ello se tradujo en un aumento del número de crestas en sus molares, así como en un aumento de la altura de las coronas, para hacer frente al desgaste de una dieta más abrasiva.

Los mamuts, igual que los elefantes, cambiaban sus molares cinco veces a lo largo de su vida, y cada molar de repuesto era más grande y tenía mayor número de crestas que el anterior.