LOS ORÍGENES
DE LA NARRACIÓN
SECUENCIAL

En Europa, los cómics nacieron en las publicaciones periódicas para la infancia y en los libelos satíricos antes de dar el salto al formato álbum. Mientras que en Inglaterra cundió la caricatura (heredera de los grandes grabadores y dibujantes de los siglos XVIII y XIX, como William Hogarth o Thomas Rowlandson), en la Europa continental dominaron las historias moralizadoras y la aventura. A mediados del siglo XIX, el suizo Rodolphe Töpffer introdujo la idea del viaje mítico y grotesco en busca de algún objeto, bien en una misión o por empecinamiento de personajes como Monsieur Cryptogame.

A diferencia de lo que ocurría en Europa, el cómic en Estados Unidos nació en la gran prensa, con el objetivo de atraer la atención de niños y adultos por igual. Trató, además, de potenciar la visualidad para poder llegar a la enorme comunidad de inmigrantes que todavía no dominaban el inglés. Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, los dos grandes magnates de la prensa, se disputaban a los dibujantes y las series más populares. Mientras las páginas dominicales amparaban los sueños y los más fascinantes viajes imaginarios con su espléndida policromía, las tiras diarias en blanco y negro se convirtieron en una crónica cotidiana de la sociedad estadounidense.